La gamba roja es un marisco muy apreciado en todo el territorio español. Esto se debe a su potente sabor y a la elegancia de su bocado.

¿Cómo saber si la gamba es fresca? A muchos de nosotros con tan sólo oir su nombre ya se nos hace la boca agua. Y es así por muchas razones, la gamba roja tiene un exquisito sabor,  y una finísima y elegante textura. Se ha ganado con creces el éxito que tiene en todas las cocinas de la más alta grastronomía española. Ya sabemos que grandes cocineros como Quique Dacosta, han elaborado todo un recetario con la gamba roja como primordial protagonista. En sus dos principales vertientes ya sea cocida o a la plancha. El resultado siempre es excelente si ponemos un poco de atención a los detalles técnicos, porque el producto es de primerísima calidad.

El secreto de cocción ya es bien conocido, si es posible utilizar agua de mar tanto para cocer como para enfriar. Y si las preferimos a la plancha debemos utilizar una sal adecuada y nunca exponer el producto al fuego a máxima potencia.

Ahora bien, hoy queremos dar unos cuantos consejos a nuestros lectores, sobre cómo debe estar una gamba roja en el momento de la compra. Así tendremos la seguridad de que estamos comprando un producto fresco y de la mejor calidad.

¿Cómo puedo saber si la gamba es fresca al comprarla?

Sin hablar de datos científicos, lo que tenemos bien claro es que la gamba roja es un animal muy frágil. Cuando los marineros vacían las redes de arrastre, nunca vemos ninguna gamba moverse entre ellas, al contrario que los langostinos que son más duros y consiguen llegar con vida.

Su color

Una de las claves y que nos dará mayor número de información a la hora de compar gamba roja, es su color. Más que rojo, debe ser rosa pálido y con tonos violáceos. Si presenta un color rojo muy intenso, quiere decir que la gamba lleva pescada tiempo, y por tanto la debemos descartar.

La gamba adquiere el tono rojizo una vez se cocina no antes.

El nivel de pigmentación

Es otro factor que deberemos de tener en cuenta. Cuando comemos las gambas con las manos, en el caso de que sean frescas nuestros dedos no deberán quedar de color rojo. Si por el contrario, terminamos con los dedos llenos de pigmento rojo, quiere decir que la gamba lleva cierto tiempo pescada, y que seguramente las habrán tratado con ácido ascórbico y ácido benzóico para darle aspecto de frescura al producto, algo nada saludable.

El color de la cabeza

Cuando compramos gambas otro indicio de su frescura es el color de su cabeza. Cuando más tiempo halla transcurrido, presentará un color más oscuro en su cabeza.

En el caso de las antenas ocurre igual. Unas antenas completamente intactas son un indicio de que el producto es fresco. Si por el contrario, el producto ha sido congelado con anterioridad el bigote se romperá con mucha facilidad.

A la hora de pelarlas

Este es otro dato importante. En el caso de la gamba fresca, el caparazón a la hora de pelarla se desprenderá con mucha facilidad. Mientras, si lo que tenemos son gambas congeladas el caparazón quedara adherido al cuerpo de la gamba y tendremos serias dificultades a la hora de pelarlas .

Hay que señalar que muchos pescaderos, han adquirido gran maestría a la hora de descongelar gambas y venderlas como frescas. Y si eres inexperto en el tema te costará horrores diferenciarlas. Así que una buena opción es comprar tu gamba roja en sitios de confianza, como en nuestra tienda online.